10 puntos sobre el olor a pescado en los genitales.

1. En el ámbito popular se tiende a creer, equivocadamente, que los órganos genitales huelen a pescado. En realidad, este olor nos habla de un cuadro infeccioso provocado por varias bacterias, entre ellas la Gardnerella vaginallis, un organismo microscópico que es parte normal de las bacterias que habitan en la vagina.

2. Estos gérmenes son la causa más común de flujo vaginal en mujeres en edades reproductivas, y se la considera, además, la principal causa de mal olor genital con ese característico olor a pescado. 

3. La Gardnerella produce un cuadro en la vagina que se denomina vaginosis. No se usa el término vaginitis porque esta bacteria no inflama las paredes vaginales, de tal forma que no provoca un cuadro inflamatorio.

4. Todavía no se tiene claro si la Gardnerella se transmite con las relaciones sexuales. La mayoría de las autoridades consideran que no se contagia con el acto sexual, pero se cree que los encuentros íntimos, sea el sexo vaginal o el sexo oral, aumentan la probabilidad de padecerla. 

5. El síntoma más evidente de la vaginosis bacteriana, como dijimos, es el olor a pescado en el área vaginal. A menudo se acompaña de picazón y de un flujo grisáceo, espumoso, a veces amarillento, que como dijimos no irrita ni inflama las paredes vaginales ni los labios mayores y menores. Es importante destacar que el hombre rara vez presenta molestias.

6. Para que la bacteria produzca síntomas, es necesario un factor desencadenante que disminuya, en la vagina, los niveles de unos microorganismos llamados lactobacilos y aumente el nivel de otras: los anaerobios. En esas condiciones, la Gardnerella y otros gérmenes provocan la vaginosis bacteriana. Entre los factores desencadenantes más frecuentes están embarazo, medicamentos, humedad como piscinas y mares, diabetes, infecciones de transmisión sexual, sobrepeso, entre muchos otros factores.

7. Esta bacteria se detecta hasta en una de cada tres embarazadas, aunque clásicamente se consideró que no provoca daños en la madre, en el niño o en el curso del embarazo, algunas investigaciones la relacionan con partos prematuros, bajo peso al nacer, y hasta con abortos espontáneos.

8. El diagnóstico muchas veces nos resulta evidente a los médicos y no realizamos ninguna prueba específica, en otros casos, sea por duda o para confirmar el cuadro, se procede a tomar una muestra de la secreción vaginal, para que sea estudiada a fondo. Hoy contamos, además, con otras pruebas que nos ayudan cuando el cuadro es ambiguo. Debemos recordar que el Papanicolaou no es un método idóneo, porque solo en pocas ocasiones detecta la Gardnerella.

9. Desde el punto de vista sexual, la presencia del flujo de mal olor suele ser un factor inhibitorio tanto para él como para ella, además la picazón vaginal puede aumentar con la penetración y el sexo oral, circunstancias que pueden afectar la vida sexual y la misma estabilidad de la pareja.

10. Por ser tan frecuente, el arma ideal es la prevención, que consiste en detectar el factor que desencadena la vaginosis. Afortunadamente contamos con diversos tratamientos que consisten en la utilización de ciertos antibióticos, sean medicamentos tomados, o preparaciones en óvulos y cremas.

Cortesía: Diario Extra.

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